PUDOR O IMPUDICIA

27 Ene
En las solapas de los libros (sean o no de poesía), me molesta soberanamente que se empeñen en contarnos donde ha vivido el autor a lo largo de los años. ¿A mí qué demonios me importa que a pesar de nacer en Palencia se criara en Albacete, recalara de joven en Londres, se marchara más tarde como lector de español a Wyoming y en la actualidad resida en Guatemala o en La Patagonia tras pasar un año en Albuquerque? ¡Menuda horterada! ¿Qué pretende, presumir de cosmopolita cuando es probable que su inglés sea de primaria y no haya contemplado jamás una puesta de sol sobre las aguas del Nilo? Presumir de haber viajado en una nota bio-bibliográfica es como poner el número de libros leídos: una mentecatez. ¿O acaso la literatura no es otra manera de viajar?

Claro que si esa muestra de impudor me repatea, no queráis ni imaginaros la cara que pongo cuando buceando por la Red recalo en la vida privada de algún mortal anónimo, incluidas fotos de niños, gatos, perros y demás. Hay blogs tan alejados del pudor, que dan ganas de llamar a la policía para que ponga la casa bajo vigilancia, no sea que ladrones, secuestradores y pederastas se confabulen y la cosa termine en catástrofe. Acabaremos leyendo, si no lo hemos hecho ya “Ayer me acosté por tercera vez con mi vecino y mi mujer se enteró”. Quizás no ande tan desencaminada, pues dice la prensa que Internet invita a la infidelidad (?).

Si hacemos caso a Aristóteles, deberemos creer que el pudor es el miedo a dar de uno mismo una mala opinión, lo que convertiría Internet en un barco cargado de masocas autoinculpatorios. ¡Qué alejados de la poesía! ¿Acaso la poesía no ha sido hasta la fecha un rincón a prueba de injerencias, algo así como una habitación del pánico donde refugiarse del rumor de fondo? Si a la narrativa expansiva se oponía la poesía introspectiva, ¿ahora qué? ¿Convertirá la Red a los poetas en seres nacidos para la flagelación pública y la exhibición sin límites? Pudor o impudicia, he ahí la cuestión.

En su último libro, Ahora, escribo, Lolita Bosch recuerda la escena en que un admirador de Samuel Beckett se cruza con él mientras ambos pasean a orillas del Sena. No pudiendo resisitir la tentación, el admirador le pregunta: “¿Es usted Beckett?” A lo que este responde: “A veces”.

Cuando pienso si me gusta o no el uso que se da a Internet, yo contesto lo mismo: A veces…

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5 comentarios to “PUDOR O IMPUDICIA”

  1. sociedaddediletantes enero 27, 2011 a 1:39 pm #

    Pues anda, que los curricula de los artistas…. dejan pequeñas las solapas biobibliográficas de los escritores. Lo mejor que he puesto alguna vez en un curriculum (mío) es: Nombre, ciudad, fecha de nacimiento y fecha de fallecimiento (la del día anterior, por ejemplo). Y no se dieron cuenta.

  2. isabel bono enero 27, 2011 a 3:10 pm #


    internet nos ha vuelto a casi todos impúdicos

    a mí me daba miedito
    que hubiera imágenes mías en internet
    así que cuando me pedían
    enviaba una en la que se me viera a medias

    al final pensé que era peor
    no me gusta crear expectación
    ni ir de misteriosa
    porque no lo soy

    creo que el desate general
    lo ha traído facebook

    la semana que tuve FB vi cada cosa
    en fin

    me ha encantado este post
    y encima nombras a mi abuelo SB
    qué más se puede pedir?

  3. lunamiguel enero 28, 2011 a 1:04 am #

    tengo muchas ganas de leer a Lolita, ya la tengo en mi mesilla

  4. Manuel Márquez enero 28, 2011 a 7:55 am #

    Lo de las solapas de los libros, compa Mª Ángeles, suele ser un ejercicio a caballo entre lo promocional (es la economía, tonto, que dijo el filósofo aquel…) y lo ególatra (ains, esos artistas y su desmedido ego…), con lo cual lo que debería ser una información útil para darnos claves sobre el autor que nos permitan comprender mejor lo que nos vamos a encontrar encerrado entre esas solapas, se termina convirtiendo en lo “otro”. En cuanto a la exhibición impúdica de la vida privada (e irrelevante desde un punto de vista de su interés público) en el “territorio Internet” (y especialmente en ese invento del maligno que es el Facebook…), tengo a veces la impresión de que era algo de lo que muchísima gente, hacía muchísimo tiempo, tenía muchísimas ganas (por morbo, por aburrimiento, por lo que quiera que sea…), y, en cuanto ha llegado la herramienta adecuada, catapum, ha explotado. Cuando la exhibo en un blog, mi vida no gana relevancia objetiva, pero yo la trato como si la tuviera. En fin, aquello de la vida y la ilusión.

    Un abrazo y buen fin de semana.

  5. ana pérez cañamares febrero 1, 2011 a 10:22 am #

    Pues yo no estoy muy segura…
    Al final creo que a todos, en mayor o menor medida, nos interesa lo íntimo, porque ahí nos la jugamos todos, porque en realidad no tenemos mucho más que lo cotidiano, y porque los grandes temas -economía, política, etc- a menudo nos interesan en la medida en que afectan nuestro día a día. Esta necesidad de compartir lo que en el fondo más nos define a cada uno a mí me provoca una mezcla de ternura y solidaridad…
    Tanta “impudicia”: ¿no será también una manera de intentar compartir desde lo más querido para cada uno? ¿No será una manera de traspasar los muros de nuestra casa? ¿No será también la soledad diaria que se rebela?

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