Archivo | febrero, 2011

más de doscientos amigos y cien amigas

26 Feb

Cuando llego a casa, algunas tardes, me siento ante el ordenador para abrir el correo electrónico. Algunas veces lo abro sin esperar nada extraordinario. Habitualmente me encuentro con bastantes invitaciones a eventos poéticos dentro o fuera de la ciudad donde vivo. A veces me gustaría asistir  a la tertulia  que a esas mismas horas,  se está realizando en casa de la poeta X. en la ciudad Y. Pero la ciudad Y está demasiado lejos y lo que me ofrece la mía no me apetece. En otros correos electrónicos encuentro invitaciones para ser mi amigo en Facebook. He llegado a contabilizarlos y tengo tantos amigos que no podría atenderlos en una sola tarde. Me llevaría más de dos meses. La rapidez de la red social sostiene mi ilusión de que no estoy sola. Alguna vez, en un correo electrónico, aparece la verdadera amiga, el verdadero mensaje criptográfico, con claves que no entiendes y que quisieras mucho más largo y diáfano, y en forma de carta encontrártelo en tu buzón. Un trazo de tinta que ha sido dibujado por una mano que piensa en una, nunca sustituirá el abreviado lenguaje de la inmediatez del e-mail. Tengo tantos amigos que sólo puedo mostrarles un verso, o una foto, o un perfil muy resumido y breve. Mi piel, mi mirada, mi tacto están sobre las teclas del ordenador. Sin embargo sé que ya no podré vivir sin este sistema de comunicación que no erradica esta sensación de que mis doscientos amigos y mis cien amigas no van a compartir conmigo esta noche ni siquiera una copa de vino.

POEMAS A 30 CÉNTIMOS

25 Feb

¡Me ponen de los nervios! A diestro y siniestro oigo que el nuevo paradigma que es Internet nos alejará de todos los males que hasta ahora hemos padecido. No hay debate sobre las bondades de la red en los ámbitos culturales (con especial incidencia en la música y la literatura, como si las demás artes no existieran), que no diga que se acabó el monopolio de unos pocos, que la cultura hecha por una minoría privilegiada grazna ya su canto del cisne y que PRISA ya no volverá a dictar las modas del progresismo (ni sus lecturas a la luz de la mesilla de noche -qué bonito eso de “mesa de luz”-).
Las voces no se cansan de anunciar que ha llegado el momento de constatar que en cada ciudadano anida un creador, un artista, antaño latente y ahora redivivo. Como si ser creador, artista, fuera tarea fácil… ¡Valiente tontería! Como si un mero cambio de soporte (y bienvenido sea con sus mil ventajas), provocara una súbita lluvia de talento que regara los pueblos y ciudades, convirtiendo al cajero de la gasolinera en un émulo de Lorca o T.S. Eliot. No nos engañemos, el gasolinero ya era antes poeta si ahora cuelga poemas en la red, otra cosa es qué clase de poeta; y es que entre pésimo y genial el abanico es amplísimo.
También me espanta oír que fulanito o menganito (nuevas voces) no serían nadie sin la red, como si fulanito o menganito no publicaran también, y más contentos que unas pascuas, en papel. Pero si a un autor se le cae la baba ante un libro recién salido de imprenta… Otra cosa es que el marketing les haya salido gratis y lo hayan sabido aprovechar bien. Cambia la puerta por la que se entra, no el lugar al que se entra, y todo acaba en entrevistas, reseñas, mesas redondas en centros culturales y si hay suerte en premio.
Por no hablar de la mal entendida gratuidad: ¿acaso la electricidad que consume un portátil la paga alguna ONG o una confabulación de bytes llena cada viernes la nevera? Asumamos de una vez que, amén de la velocidad comunicativa, la gran ventaja de Internet es la posibilidad de hacer llegar al receptor cultura en dosis menores que las hasta ahora imperantes: canciones sueltas, cuentos sueltos, poemas sueltos… Y que la otra gran ventaja es la capacidad de mezcla, de cóctel cultural. Básicamente está cambiando el formato, admitámoslo. Y entendamos que Internet es un nuevo mercado, así de prosaico. Conclusión: si un libro de poesía en papel, formado por una cuarentena de poemas, cuesta 12 euros, lo normal sería que vendiéramos cada poema a 30 céntimos. ¿Quién empieza?

sobre la inspiración

23 Feb

Un collage de “Cahier” (1995)

sin inspiración

22 Feb

Ayer por la tarde estuve intentando darle forma a un poema y aunque mi empeño no era despreciable sólo pude escribir ecos de otros poemas que escribí hace tiempo. Me pregunto si no hace falta aligerarse, lastrar menos, sentir que los pensamientos no se insalan en tu memoria a medida que te despiertas;  poder re-inventarse. Se trata de un proceso interior,  llamémosle de limpieza existencial. Probaré dentro de unos días para comprobar si el poema que escriba es un poema realmente nuevo.

Cómo formarse un criterio

17 Feb

En las entradas y en los comentarios de este blog, es frecuente encontrar la siguiente duda: ante la cantidad ingente de poetas y poemas que hay en la red, ¿cómo formarse un criterio, cómo distinguir el oro de la hojalata?
Pero ¿vosotros pensáis que tanto han cambiado las cosas? ¿Que antes había maneras claras, fiables, directas de hacerse un criterio sobre la calidad de tal autor o tal obra?
Porque, corregidme si me equivoco, pero: no todos los críticos literarios ni sus medios han sido siempre rigurosos y ajenos a modas, compromisos y servidumbres de todo tipo; no todas las editoriales mantienen siempre una línea de calidad regular o son garantía de calidad de lo que publican; no todos los grandes autores han llegado al canon que se enseña en colegios, institutos y universidades; no todas las antologías han recogido fielmente a los autores que en cada momento valía la pena resaltar, bien por exceso, bien por defecto…
¿De verdad las cosas han cambiado ahora tanto como para quejarnos? Yo creo que al final todo consiste en leer mucho, sacar conclusiones, fiarse uno de su propio instinto y tratar de difundir aquello en lo que cree, sumar lectores a su causa (y a sus gustos y creencias). No se trata del todo vale, sino más bien de todo lo contrario: sin tener que esperar un sello de calidad, argumentor cómo escribimos y qué leemos. Porque nunca va a existir un consenso pero esa falta de acuerdo no significa que no tengamos -cada uno el nuestro, sobre el que se puede, y conviene, debatir- un criterio que nos guía y nos salva.

sobre la necesidad de comunicar los sentimientos

14 Feb

Todo poema ¿es una estructura? ¿Qué llega antes; el lenguaje? ¿Podemos evitar escribir un poema? ¿Quienes son los lectores? ¿No hay demasiados poemas? ¿Es el lenguaje fiel al poema?

Narrar la realidad o describirla. Sacar la conciencia a relucir o esconderla fingiendo que la muestras. Sentir que el poema es un palimpsesto de lo esencialmente humano,  porque todos somos lo mismo; no digo que seamos iguales, pero sí compartimos la misma esencia,  y el poema devuelve algo que sabemos que sabemos. Cada tiempo de nuestras vidas es un tiempo liquidado, agotado. La vida no se re-vive. El poema no se re-lee. Nada se repite. Entonces: ¿por qué esa necesidad de comunicar sentimientos como si fuesen postes señalizadores de la ruta del alma?

HACIA LA IGUALDAD DE GÉNERO O SEGUIMOS IGUAL

10 Feb
Quiero plantear aquí una pregunta, y agradeceré que si alguien tiene datos para conjeturar una respuesta los comparta conmigo y con quienes nos leen. Vista la flagrante desigualdad de género en la poesía publicada en papel, donde hasta la fecha la presencia femenina no ha pasado de ser casi anecdótica (no nos engañemos), ¿ayudará o está ayudando la virtualidad a equiparar la presencia de ambos sexos de una vez?
Mi experiencia personal me hace intuir que sí, acaso porque jamás había oído hablar de tantas poetas (incluidas algunas de las que hacen este blog) como desde que buceo en este gran mar magmático que es Internet. A tenor de las apariencias, se diría que una nueva hornada de poetas de veinte, treinta, cuarenta años o más, que difícilmente hubieran tenido cabida en los catálogos de las editoriales (y mucho menos en estos tiempos de bolsillo taciturno), está teniendo la oportunidad de dar a conocer sus poemas o trabajos poéticos en general (no quiero ser reductivista).
Quisiera creer que es así y quisiera creer que, a pesar de que la crisis cercernará muy seriamente las esperanzas de muchas pequeñas o medianas editoriales (podéis estar seguros), la Red seguirá inalterable su camino hacia la abundancia y la calidad poética. ¿Será este cambio de paradigma el definitivo para que poetas y poetisas crucen las lamas de sus versos en igualdad de condiciones? Ay, perdón, que poetisa no se puede decir…