Archivo | enero, 2012

¿Metodología para escribir un poema?

30 Ene

¿Metodología? Os propongo la lectura de este texto del diario de Nadiezhda Mandelstam, donde explica cómo llegaba la poesía a su esposo y a la poeta Anna Ajmátova. ¿Cómo nos llega el poema?

“Cuentan muchos poetas que la poesía nace del siguiente modo –eso lo dice tanto Ajmátova en “El poema sin héroe”, como Mandelstam- : Suena en sus oídos una frase musical, insistente, al principio inconcreta y luego precisa, pero todavía sin palabras. En más de una ocasión fui testigo de cómo trataba Mandelstam de librarse de esa melodía, de escapar de ella… Movía la cabeza como si pudiera sacudírsela de encima igual que si fuera una gota de agua que hubiera penetrado en su oído durante el baño. (…) Ajmátova contaba que cuando le “llegó” el poema antes mencionado estaba dispuesta a todo con tal de librarse de él: se puso incluso a lavar la ropa, pero no consiguió nada”.

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Yo misma, Internet y todos mis compañeros

30 Ene

En mi vida he estado menos sola que ahora. Ni como lectora, ni como escritora, ni como animal político, ni en ningún otro aspecto de mi persona. E Internet tiene que ver mucho con esta sensación de compañía.

Si no fuera por Internet, yo dudaría de que hubiera mucha más gente que compartiera mis gustos y mis ideas, porque mis gustos y mis ideas no son, desgraciadamente para mí y para los que piensan parecido a mí, mayoritarias. Y la hay, vaya si la hay, aunque no veamos reflejo de nuestras ideas políticas en telediarios y en apenas algún periódico, y nuestros autores favoritos no aparezcan en escaparates ni suplementos. Me hubiera gustado saber de economía antes, pero quizá no con tanto ímpetu como para matricularme en la universidad o comprarme tomos de 1.000 páginas,; sin embargo ahora, gracias a internet, he podido pedir una hipoteca conociendo los términos y sabiendo a qué me estaba condenando; puedo formarme y dar una opinión sobre temas que antes me estaban vedados; puedo saber, con un margen de acierto bastante amplio, quién me engaña y para qué (y con suerte, algún golpe esquivo: es, a mi parecer, una de las utilidades del conocimiento cuando, insisto, lo que impera es la era de la información, del borreguismo, de la superficialidad y de la rentabilidad.)

Oigo que se acusa a internet de fomentar eso precisamente: la banalidad, el consumo rápido. Supongo que internet es un universo tan vasto que cada uno encuentra lo que quiere, o lo ve desde el prisma que quiere verlo. Internet es el paraíso del porno; internet es el edén de los juegos on line, de los chats, de los grupos neonazis, de la viagra, del compre-juegue-gane ahora.
Internet es también para aquellos que en su vida han tenido voz ni voto y que no se ven reflejados en los medios generalistas o que no tienen para gastarse 100 euros cada vez que visitan una librería. Internet es para las revistas de análisis político y económico por las que ningún empresario apostaría en papel. El lugar donde no existen las élites ni los monopolios de información efectivos (están, claro que sí, pero no pueden coparlo todo.) Internet es la biblioteca que contiene lo mismo para la muchacha de un pueblo de Albacete que para el editor del New York Times (cuando pienso en esa enciclopedia que mi padre me regaló teniendo que endeudarse, esa enciclopedia cara y a la que le faltaba tanta información, esa enciclopedia que nunca sació mi hambre y que me llenó de culpa al ver los recibos con que la pagábamos…) Internet es la plaza pública en la que todas las voces se oyen al mismo volumen (y por eso las temen tanto, aquí y en Egipto, dictatorzuelos y gobiernos occidentales.) Es el sitio en el que la cultura puede escapar del mercado, porque yo puedo acceder a una película coreana que nadie aquí tenía ninguna pretensión de estrenar gracias a que alguien (!bendito sea!) por amor al arte ha decidido currarse unos subtítulos y ponerlos a mi disposición. O a series que nunca han llegado a España o que si han llegado han sido tratadas sin respeto, dejando de emitirlas, o poniéndolas a las dos de la mañana. Y a lo mejor esto no parece importante, pero mi acervo cultural debe tanto a algunos libros como a los Soprano o a Mad Men.

Y volvemos a lo nuestro: no todo lo que se publica era bueno antes ni es bueno ahora. Internet no garantiza calidad (como tampoco nunca la garantizó el papel; eso no creo que admita discusión, si nos damos una vuelta por la mesa de novedades de cualquier librería.) Pero para los que antes teníamos que escalar escalafones y hacer “carrera literaria”, se han facilitado enormemente los pasos previos. Podemos conocernos, leernos entre nosotros, sin tener que esperar al premio, a la fiesta, al tepresentoa que antes no estaba a nuestro alcance o lo estaba después de probar… ¿nuestra calidad o nuestra comercialidad?

¿Que en la red no hay criterio? El criterio se lo hace uno mismo, ahora y como siempre, y cuanta mayor sea la cantidad de información de la que se dispone, con más base se contará para construirse ese criterio. No hay que olvidar, además, que el criterio no es un concepto unívoco. Gente que sabe puede discutir horas sobre la calidad de este autor o esta obra. En la Red puede hallarse mucho escrito que probablemente nunca hubiera llegado al papel porque se nota que al autor le falta experiencia, formación, trabajo… pero existen destellos en función de otras cualidades -frescura, originalidad, fuerza- que justifican, al menos, la lectura y el seguimiento de esa obra. Y no olvidemos tampoco que todo el mundo tiene derecho a expresarse, ya sea para volcar sus sentimientos, para que lo lea su madre, para enriquecerse con los comentarios de los demás… otra cosa es que uno, como lector, tenga distintos intereses y si sólo capta un afán, digamos, de desahogo, no vuelva por esa página. O a veces vuelva en busca de valores considerados normalmente “extraliterarios”.

Yo no sé si llegará el momento en que el papel deje de tener sentido… para mí a día de hoy lo tiene y no quiero renunciar a él: me gusta el papel impreso, pasear los libros de un lado a otro, leer en el metro, regalar y dedicar los que yo escribo, notar su peso en el buzón, ver los lomos en las estanterías, doblar las esquinas de las hojas, subrayar… Pero mis textos no son mejores por estar en papel. Quizá, sí, más corpóreos, más físicos, más disfrutables, más sensuales, como son para mí todos los libros impresos. Y una vez dicho que amo el papel -aunque creo haber superado cierto fetichismo que, por ejemplo, hace que ya no acumule libros, sino que, en su mayoría, los regale- voy a decir también que yo sin la red no sería quien soy como poeta. Ni mucho menos. La mayor parte de mis lectores -esos que luego se compran el libro- me han conocido por la red. Tener un blog antes de publicar -y haber recibido ya críticas de lectores- hizo que me sintiera más segura cuando mandé mi libro a una editorial. Las otras veces que había probado suerte en el mundillo editorial lo hice de una forma digamos acomplejada, permitiendo y auspiciando una relación paternalista y de poder entre autor y editor, de siustedpudieraleermimanuscrito y hacermeelfavordepublicarlo… sentimiento que no he tenido nunca en esta nueva etapa. Igual que no he tenido que acercarme a mendigar a un editor tampoco he tenido que abordar a un escritor muerta de la vergüenza. Me los he encontrado en blogs, en revistas digitales, en facebook, me han contestado, me han preguntado, me han comentado, me han invitado… de forma totalmente espontánea y de igual a igual, como la gente que ha querido hacer una reseña o colgar un poema de mis libros. Ni la editorial ha pagado, ni yo he insistido ni peloteado a nadie: aquí, las cosas pueden surgir de forma limpia. Como después de varios años de carteo, puede suceder que unos poetas se sienten a comer cocido y a beber vino en la mesa de mi casa. Aquí, existen los regalos, y muy a menudo una se los encuentra.
Internet puede ser un nuevo mercado, pero un mercado que no se rige por las mismas reglas que los demás. Y eso ya me parece un cambio revolucionario, al mismo nivel que el de la imprenta. A veces se los intenta enfrentar… pero sinceramente creo que la relación entre ellos es más de parentesco. Quizá de madre e hijo (y no olvidemos que a menudo son los hijos los que acaban cuidando de los padres.)

Otro día hablaremos del… dinero. Que es un buen tema, pero en estos lares, creo, no es lo más importante.

Poema “ad hoc” para este blog (1)

26 Ene

Si la poesía es la respuesta,

¿cuál era la pregunta?

Acaso encontrarle un sentido al todo,

quizás pasar algo mejor el rato.

La poesía y el cerebro

25 Ene

Aplicaciones terapéuticas

Molinaro, en colaboración con su compañero del BCBL Jon Andoni Duabeitia y el director del centro, Manuel Carreiras, contó con la participación voluntaria de estudiantes de la UPV de entre 18 y 25. Ideó varias listas de frases incorrectas, neutras, oxímorones y pleonasmos, empleando el mismo sustantivo como sujeto. Por ejemplo: ‘monstruo geográfico’, como expresión incorrecta; ‘monstruo solitario’, como neutra; ‘monstruo hermoso’, como oxímoron, y ‘monstruo horrible’, como pleonasmo. “A los participantes se les enseñaban las listas mientras se medía su actividad cerebral con un electroencefalograma para extraer información sobre el procesamiento de las figuras”, explica Molinaro.

Observó que el oxímoron genera una intensa actividad cerebral en el área frontal izquierda del cerebro 500 milisegundos después de percibir la expresión, algo que no se produce con una expresión neutra o un pleonasmo, que requieren de un menor esfuerzo. En cuanto a la incorrecta, el cerebro tarda 400 milisegundos en detectar que hay un error. “Cuanto menos natural es la expresión, más recursos requiere para ser procesada en la parte frontal izquierda, un área relacionada con la actividad intelectual, muy desarrollada en los humanos”, anuncia el investigador del BCBL.

Molinaro cree que, en un futuro, esta investigación puede llegar a tener aplicaciones terapéuticas. “Por ejemplo, en el caso de los dementes fronto-temporales, una discapacidad que impide acceder a los sentidos. Son personas que ven una puerta y no saben qué deben hacer”. El investigador ve factible un ‘entrenamiento’ con figuras retóricas para aumentar el trabajo cerebral y así tratar estos problemas. “Se dice que leer es bueno, ahora sabemos por qué. Leer poesía y perder el tiempo en saber qué estaba pasando por la cabeza del poeta puede tener una repercusión muy buena y positiva en capacidades como la creatividad”. De momento, el científico ha comenzado a repetir este experimento con resonancias magnéticas para estudiar las conexiones entre el área frontal izquierda y el hipocampo, dos partes muy implicadas en el proceso del significado.
(tomado de la prensa)

Barcos… ¿metáforas?

25 Ene

Barcos

Siempre me han gustado los barcos. En ellos te puedes ir, nunca regresar. La fascinación por los barcos comenzó cuando era muy joven y los miraba atracados en el puerto,  siempre apunto de irse. Ahora se ha convertido en una metáfora. Si digo barco no digo viaje, sino que digo “deseo de partir”. Una metáfora como esta no puede pasar de moda como otras. Por ejemplo no se me ocurriría decir nunca que el mechón de un cabello me inspira belleza, ni tampoco que el brillo de unos ojos me transporta al ser amado. Todo eso son tópicos que no significan nada y sin embargo aparecen en tantos poemas…

SE HACE CAMINO AL ANDAR

23 Ene

Queridas todas (y todos, que alguno nos lee):
Es un placer volver a estar aquí reunidas/reunidos con una excusa tan espléndida como la poesía. Debatir sobre ella siempre es fructífero y enriquecedor, para quien lo hace y para quien escucha o lee.
Viendo los desánimos (Cristina) y los ánimos (Isabel, Ana, Mª Cinta…) que ya llenan esta hoja volandera que es este blog, quisiera puntualizar un par de cosillas:
-No es cierto que las altas instancias nos den tan poca cancha como hace unas décadas. Como muestra este blog, que se hace bajo los auspicios del Instituto Cervantes.
-No es cierto que la poesía en la red no deje huella. Deja cuanto menos la misma que los libros, con el agravante de que estos últimos al año son ya inencontrables en las librerías. La red, como gran biblioteca, todo lo conserva lejos de las polillas…
Pero no me tachéis ya de ilusa aún. La cosa está mal, que duda cabe, no sólo por la crisis cultural que nos acecha (y ahora más que nunca, ninguneada la cultura por su nula rentabilidad inmediata), sino también porque el sistema patriarcal no da aún sus últimos coletazos sino que sigue haciendo de las suyas.
Para muestra la lista de “Los mejores 10 libros de 2011” confeccionada por El País en fechas recientes, donde no aparece ni una mujer y sólo aparece un libro de poesía, que como era de esperar corresponde al Premio Nobel, el Sr. Tranströmer. De esa desfachatez androcéntrica trato en el artículo que linkeo a continuación, por si a alguien puede interesar:
http://mariangelescabre.blogspot.com/2012/01/64-alguien-lo-tenia-que-decir.html
Dicho esto, hagamos lo que propone Concha: ESCRIBIR. Escribamos con más ahinco aún, para que algún día no muy lejano en la lista de los mejores libros del año haya más poesía y más mujeres, y a ser posible ambas cosas a la vez.

Reflexión

23 Ene

Hace un año comenzamos este blog y ahora tomamos de nuevo su andadura. Es cierto que la interrupción no ha favorecido la continuidad. Tabién es verdad que en este tiempo hemos conocido muchos blogs de poetas y escritores. Yo misma abrí uno el pasado otoño titulado  “Café la lejana”. El blog es un cuaderno donde dejo anotaciones de mi diario, fotografías. poemas, fragmentos de libros que me interesan, propuestas… Hace un año, no acababa de confiar en el blog como medio de creación y  soporte para vehicular lo que llamamos poesía. Hoy creo. ¿Quién nos iba a decir hace unos años que podríamos publicar sin que mediaran editores, diarios o directores de revistas? Ahora, del paso que te lleva hasta el ordenador,  al paso que hace que pulses el botón para que el poema se expanda en la red.